miércoles, 29 de febrero de 2012

Renacer [Shawn Jones]

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Al final me he decidido a intentar escribir la historia de Shawn en una novela corta :3 Tras mucho meditar y hablar con mi editor (o sea, mi padre xD *u*~<3) he decidido que ésta empezará cuando Shawn despierta en el hospital y todo se irá contando a partir de ese momento.

He aquí un primer fragmento-boceto de la obra:





La luz blanca iluminó todo dolor anegando cada célula de su ser, empapándolas de la más pura agonía. Fútiles y suaves sombras fueron apareciendo, lentamente, en aquella nada. Todo daba vueltas, pero no era como antes. Ya no había un centro. No existía aquel vórtice. Ahora, tan sólo quedaba aquella blanca y pura agonía. Vacía.

La humedad le caló el rostro y un sabor a metal inundó su boca. El mundo a su alrededor se movió hacia él avivándose en formas y en colores, aunque todo seguía siendo blanco.

– ¿Señor Jones? –una voz estalló en su cabeza, como un martillazo.

‘¿Quién…?’, pero antes de que terminara de preguntarse a quién llamaba aquella voz, un recuerdo cruzó su cabeza. Fugaz. No era la primera vez que se encontraba en aquella situación. Eso, de alguna forma, le tranquilizó.

Una nueva luz le quemó, aguijoneó su cerebro atravesándolo.

– Los reflejos están bien. Sédale, que no sufra… aún. 
– Sí, señor –acató otra voz, casi angelical.

Y el mundo se detuvo de nuevo.

*******

Y allí estuvo, flotando en la vacuidadde la nada. Hasta que, en algún momento inconcreto, la presión arremetió contra su pecho, haciéndole despertar.Un grito rasgó su garganta y el aire.

Miró a su alrededor, con rapidez. Las blancas paredes de la habitación se inclinaron hacia él y el techo amenazó con aplastarle.

Intentó levantarse de aquel lecho pero, al hacerlo, un fuerte dolor le recorrió la espina dorsal.

El silencio de la habitación quedaba roto por el sonido que venía del otro lado de aquellas paredes. Parecía que había una jauría de perros, ladrando y aullando, corriendo de un lado hacía otro.

Ignoró el dolor que invadía su cuerpo y, agarrándose de la baranda de la cama, saltó de ésta. Su cuerpo cayó al suelo con un golpe sordo, como si se tratara de un saco de piedras. Apoyó sus manos y levantó la cabeza del pavimento, el cual parecía inclinarse hacia el vacío.

El sonido de fuera se hizo más intenso y pudo oír cómo alguien entraba en la habitación.

– ¡Señor Jones! –rugió la enfermera y corrió hacia él, como un galgo argénteo.

Intentó ponerse de pie, pero tan sólo consiguió erguir su tronco sobre sus brazos. Bajó la vista, buscando sus piernas, y comprobó con horror que no reconocía como suyo aquello que colgaba, inerte, de su cuerpo.

La enfermera intentó echarse sobre él, a lo que reaccionó sacudiéndosela de encima con fuerza, terminando ambos en el suelo. Entonces entraron más galgos, ladrando escandalosamente, y se le abalanzaron. ¡Intentaban morderle! Se defendió a puñetazo limpio, revolviéndose en el suelo. Gancho y jab, jab, ¡jab! Pero eran muchos y él estaba demasiado aturdido aún. Demasiada presión. Y aquellos sabuesos plateados arremetieron contra él, reduciéndolo. Casi pudo sentir cómo las fauces de uno de ellos se cerraban alrededor de su cuello.

Su cuerpo se estremeció una última vez y quedó laxo, tendido sobre el suelo.

*******


Las horas transcurrían de forma extraña en aquella habitación. Podría jurar, incluso, que a veces descubría a las agujas del reloj corriendo en sentido contrario. Aunque había recobrado la conciencia -y de hecho, desde entonces le costaba conciliar el sueño-, ésta estaba sumida en la confusión y los delirios que le causaban el dolor y la abstinencia. Parecía más un fantasma, un zombie, tan sólo calmado por la medicación que allí le daban, casi a la fuerza.

Y ya no sólo esto: aquel vacío, aquella quietud, lo estaba matando. Su vista se perdía en las esquinas de la habitación y su mente soñaba con tirarse por aquella ventana. Y lo hubiera intentado si no fuera porque le habían atado las muñecas a la cama; aunque dudosamente lo hubiera conseguido, de todas formas.

– Buenos días, señor Jones –le saludó el doctor. Había notado su entrada en la habitación, como una sombra, hacía varios minutos, pero no vio necesidad de dejar de mirar la tele apagada.

Al poco, entró una enfermera trayendo las medicinas y curas. El paciente giró la cabeza hacia ella o, al menos, lo que el collarín le permitió. Era asfixiante.

– Quítamelo –le exigió. 
– Es para que no se haga daño. 
– Me aprieta, me ahoga –insistió, con un hilo de voz.

La enfermera cruzó una mirada con el doctor y, ante el asentimiento de éste, se acercó al paciente. Se inclinó sobre él y le pasó las manos sobre el cuello, desabrochándole el collarín. Éste, por su parte, dirigió automáticamente la vista hacia su escote.

– Mucho mejor –suspiró, una vez liberado de aquella opresión. 

La enfermera se apartó rápidamente de él, aunque, en principio, en aquel estado de sedación y estando atado no podría hacerle gran cosa. 

– ¿Recuerdas qué ocurrió, Jones? –preguntó el doctor, mirándole fijamente.

Supuso que esperaba una respuesta, aunque lo último que le apetecía era entablar una conversación con alguien. Frunció el ceño, intentando hacer memoria, pero tan sólo consiguió que una punzada de dolor le recorriera las sienes.

– No jodas… –resopló. 
– ¿Hasta dónde sientes?

Agachó la cabeza y miró hacia los pies de la cama. Si no fuera porque lo estaba viendo, aquellos bultos sobresaliendo entre las sábanas, hubiera jurado que allí no había nada. El dolor de la cintura era terrible, pero tras ella… tan sólo había vacío. Un inquietante hueco en sí mismo.

– Me duele la cadera. 
– Entiendo. Es lógico, te la has fracturado. Te operamos, pero la caída del otro día no ha ayudado –hizo una pausa–. Te estamos suministrando una serie de calmantes para que puedas pasar estas primeras semanas. Una vez estabilizado su estado, le presentaré a su psiquiatra.

No contestó a aquello. ¿Acaso tenía algo que decir? Tan sólo quería que todo esto terminara, que su vida en sí misma terminara. Casi prefería que no le dieran la medicación, que agonizara hasta caer inconsciente por el dolor, que sus heridas se infectaran y las bacterias devoraran su cuerpo, lentamente.

jueves, 23 de febrero de 2012

Segunda escena [Shawn Jones]

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Quiero ir mostrando el pasado de Shawn a base de pequeñas escenas. Estoy pensando en incluirlas en el roleo en un orden desordenado, según se vaya haciendo referencia a ellas. Sin embargo, por aquí las pondré en orden. Así pues, éste pequeño relato continuaría a este otro:
Este me ha salido super soso y poca cosa, pero quería retratar un poco de la vida diaria de Shawn en su casa y me ha salido tal que así:






Dejó la chaqueta en el recibidor y entró en un cuarto que había a la derecha, nada más pasar dentro.

–¡Ya estoy en casa!  –gritó suavemente, avisando de su llegada.

En aquella habitación había un armario y varias estanterías con objetos varios. Con calma, cogió ropa limpia y se dirigió al baño. Tras una ducha rápida, se vistió con ropa limpia y cómoda, para estar por casa, y dejó la ropa de la universidad y la mochila en el cuartillo. No iba a meter aquellas cosas de fuera que habían rodado tanto en la casa.

Salió de aquel cuartillo y cruzó el pequeño pasillo, pasando así al salón. Instantáneamente, miró hacia la derecha, hacia el sofá.

– Hola, mamá –le saludó en inglés, con cariño, a la vez que se acercaba a ella le daba un beso en la frente.
– Buenas, cariño –sonrió débilmente, pero con ternura–. ¿Qué tal tu día?
– Bien, bien –mintió, no quería preocuparla con tonterías–. ¿Y tú qué tal?
– Aburrida. No echan nada interesante en la tele... que yo entienda –rió con suavidad, pero este gesto terminó convirtiéndose en una pequeña tos.

Shawn posó su mano sobre el marco de la puerta y, antes de pasar a la cocina, le contestó, con una sonrisa:

– Tranquila, hoy traigo una nueva peli en V.O.S. –le guiñó el ojo y entró a la cocina.

Caminó hacia la encimera mientras se iba remangando el sueter. Se volvió a lavar las manos hasta la altura de los codos y se dispuso a preparar la comida seria algo sencilla: ensalada y pasta con nata y calamares. Sacó una olla, la lavó y la llenó de agua. Dejó esta ésta al fuego y, mientras hervía, se puso con la ensalada. Conforme iba cogiendo cada instrumento, lavaba éste antes de usarlo. No se fiaba de la suciedad que hubieran podido captar al estar guardados, aunque fuera poco tiempo. Cortó la ensalada y le echó un aliño suave -poca sal y un toque de vinagre balsámico-.  Paró para poner a cocer las pastas y terminó de aliñar la ensalada.

Aún le quedaba tiempo de coción así que, mientras tatno, fue preparando la mesa. Con una bayeta húmeda recién sacada del cajón limpió el cristal de la mesa del salón.

– Pardon –se disculpó en francés, por inercia, al colocarse por un momento tapando el tele.
– Qué lindo te queda ese acento afrancesado –le piropeó ella, con una pícara sonrisa–. Seguro que ligas mucho en la École.
– Mamá...–le respondió, bajando la cabeza para ocultar su espontáneo sonrojado.
– ¿Me tocarás luego o tienes mucho que estudiar hoy? –le sugirió a la vez que miró fugazmente al piano que había en un rincón del salón.
– Cuando terminemos la peli tendré que subir a estudiar –respondió, con una mueca–. Tengo que ponerme bien las pilas.
– Pero, pero... si casi acabas de empezar el curso –hizo un mohín.
– Bueno, tal vez... una cortita... –rodó los ojos y suspiró, algo divertido. ¿Cómo iba a decirle que no si ponía esa carita?

Terminó de preparar las pastas y sirvió la comida en la mesa. Fue un momento al cuartillo para coger de la mochila el dvd que traía de la biblioteca y lo metió en el lector que tenían sobre el televisor.

– ¿Cual es? –preguntó con curiosidad la madre. Cogió un panecillo, le arrancó la punta y le dio un pellizco a lo de dentro. Le encantaba la parte blanca del pan, tan tierna y dulce.
Una mente maravillosa, típica película de superación, ya sabes –explicó, mientras lo preparaba todo.
– Entonces seguro que me gusta –sonrió ampliamente, mirando a su hijo con cierto sentimiento.

Shawn le devolvió la sonrisa. Le encantaba compartir aquellos momentos con ella: la tranquilidad de ver un film juntos, meterse en la historias -siempre una diferente, de todo tipo de tramas- y luego charlar y criticar la experiencia.

Una vez puesta la película, Shawn se sentó en un sillón junto al sofá y cogió sus cubiertos:

– ¡Que aproveche! –y tomó el primer bocado.

martes, 21 de febrero de 2012

Con los pies en el aire [Kaori]

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Para variar, se me ocurrió este relato en esos minutos de delirios que tengo mientras no soy más que una sonámbula y me arreglo para ir a la facultad xD Aunque hasta hoy no he podido pararme a escribirlo :I y la verdad  es que ha quedado peor de lo que quería/pensaba u.u". Supongo que cuando pueda lo releeré otra vez y lo mejoraré :3 por ahora, lo dejo así, que tengo que ponerme a estudiar ya DX

Es un pequeño relato de Kaori (aunque en él la llaman Sareen, uno de sus tantos "motes") y, sin más, os dejo con él:

Su cuerpo se balanceó suavemente. Unas correas le apretaban el pecho y tiraban de sus hombros. Observó sus pies, colgando en el aire.

Y ahora… ¿qué es lo que quieres que haga? –intentó que su voz sonara lo más suave y sensual posible, pero no podía evitar estar algo incómoda con aquello.
Baila para mí, Sareen.
¿Colgada aquí? –arqueó una ceja, pero al ver su asentimiento, suspiró para sí: ‘Veamos qué puedo hacer’.
Pongamos un poco de música –murmuró el perturbado. Se sentó en la silla que había frente a ella, la que momentos antes había usado para colgarla allí, y sacó el violín de su estuche–. El sonido rasgado de unas cuerdas, es una bonita metáfora.

Sareen sonrió, complaciente. Se inclinó hacia atrás y estiró las piernas hacia delante. Estiró un brazo para alcanzar una cadena que colgaba a su lado. Y así, balanceándose en el aire y jugando con las cuerdas, fue meciéndose al compás de la música, tanto como aquellas cadenas y correas le permitían. Su desnudo cuerpo quedaba proyectado en sombras en el suelo,  como una tétrica marioneta ahogada por sus propias cuerdas bajo la lasciva mirada de su titiritero.

Entonces el timbre sonó y aquella macabra escena llegó a su fin.

Se balanceó con fuerza hasta poder, ayudándose de agarrarse de las cadenas, alzarse hasta alcanzar con los pies la cuerda que tenía enganchada al arnés. Se llevó las manos a los enganches y los desató lo más rápido que pudo. Pronto notó sus pies ceder bajo su peso y tuvo que parar la caída con las manos. Rodó, hecha una pelota por el suelo, y luego se levantó con gracia. Estiró su mano, con la palma abierta hacia arriba.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Shawn Jones

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Copypasta de la ficha del WRP, ya la iré completando poco a poco~



Nombre y apellidos: Shawn Jones (Shawn se pronuncia /Shaon/, parecido a "John", y Jones se pronuncia /YOuNS/).
Edad: 24 años
Cumpleaños: 17/07/1988
Ocupación: actualmente desocupado.
Nacionalidad: francés
Estado civil: soltero.

Aspecto general: de estatura alta (1'87cm) y complexión ancha (97kg). Su pelo es rubio natural, pero a veces se lo tiñe de negro azulado. Sus ojos son del color aguamarina, pequeños y ligeramente alargados. Suele llevar una ligera barba incipiente. Su forma de vestir puede variar de un día para otro: desde camisas con chaquetas hasta un estilo gótico, pasando por ropa cómoda y casual. Tiene un piercing en la lengua.
Debido a su parálisis, va en silla de ruedas.
Aunque por ello, su movilidad y ejercicios están muy limitados, él intenta mantenerse, en lo posible, en forma y no dejarse demasiado.
Fotografía:



Personalidad: debido a su lesión en el lóbulo frontal, su actitud es muy desinhibida, pudiendo resultar borde y agresivo. Sin embargo, él realmente es una persona generosa y empática. Aunque tras el accidente se volvió una persona más social y menos tímida, él siempre ha sido alguien solitario, retraído en sí mismo y muy desconfiado. Además, decir que es algo hipocondríaco.
Orientación sexual: ni él mismo lo sabe muy bien.
Le gusta: las pelis de terror y gore, la carne, la comida japonesa, los juegos mentales... Se distrae tocando la guitarra y releyendo sus novelas favoritas. Le agrada la gente transparente y que no invadan su intimidad. Le encantaría poder correr bajo la lluvia.
No le gusta: no soporta a los abusones, aunque hace tiempo que dejó de temerles. No le gustan las verduras ni el pescado (salvo si es crudo).
Quién lo maneja: H.Randt.
Otros: como mencioné antes, es paralítico.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Deimo en el olvido - ¡Recopilando textos!

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Hablando con Kayima salió el tema de la asfixia autoerótica (no preguntéis cómo ni por qué XD fue algo random). Esto me recordó el pasado de Deimo e hizo que me diera cuenta de que ¡¡se me habían olvidado los detalles de este!! Tanto es así que no recuerdo bien cómo llegó a salir de Matrix... tengo un vago recuerdo de que acabó hospitalizado porque se pegó un tiro en la cabeza al cual sobrevivió o_O pero realmente no lo recuerdo. ¡Es de lo más frustante! Pues tenía un pasado muy currado para que encajaran todas las piezas de la historia y ahora todo ha caído en el olvido T___T. No debería dejar que este tipo de cosas me pasaran. Debería aprovechar esos momentos de inspiración creacionista para escribir tooooodo lo que pudiera sobre ese personaje. Así nunca caerían en el olvido.

Es por ello que, con la esperanza de encontrar algún fragmento escrito de su pasado, me puse a rebuscar entre las pilas de libretas y libretas de dibujos y anotaciones de historias. No he dado con lo que buscaba u.u aunque intentaré insistir más, pero he encontrado dos fragmentos que creo que merecen estar aquí.

*******
Para empezar, una conversación imaginaria entre la Psicóloga-sin-nombre y Demio

- Quizás éste sea mi momento de morir.
- ¿De verdad quieres morir?
- Algún día tendré que hacerlo. ¿Por qué no hoy? Yo ya debería estar muerto, al fin y al cabo.
- Si mueres no podrás enseñarme tu nave, ni presentarme a tu tripulación.
- No digas sandeces. No soy capitán: ni tengo nave ni tripulación.
- ¿Vas a dejarme sola?
- Nunca tuviste mi compañía.
- Hubo un tiempo en el que sí.
- Sólo fue un tonto sueño del que no podía salir... Como éste.
- Pues entonces despierta. Abre los ojos y no los cierres.

Ni papa de a cuento de qué venía esta conversación -.-" Creo que era para una escena en la que, dentro de Matrix, Deimo es prácticamente reducido a balazos y, aún así, sobrevive.
Pero, sinceramente, tengo la impresión de acabar de inventarme eso D:


*******
A continuación, una reflexión de Deimo dedicada a esa tal Psicóloga-sin-nombre

Siento un vacío que no me deja dormir. Se que debo continuar, debo seguir buscando. Pero sé que no se va a llenar. No hasta que no te encuentre, hasta que no vea en ti esa luz que te hará salir de esta irrealidad, que es tu sueño, que es nuestro sueño.
Por ahora, debo seguir, andando entre esta multitud de muertos. No siendo más que una mera sombra del miedo. De ese miedo que se siente ante la oscuridad de no saber, de no ver, de no poder pensar otra cosa que la que te dan.
Sólo me alienta saber que esto no no durará más de lo que el pasado duró. Esto va a terminar.
Cuando estemos preparados, iré a por ti. No voy a dejar que te pudras aquí.
No aquí.

Venía acompañado de un dibujo muy molongo (xD), de su aspecto en Matrix:


Sí, lo que hay al margen es una maraña de doodles. Es que esto lo hice en una libreta que me llevaba siempre a clase y... en fin, ya se sabe xD

viernes, 3 de febrero de 2012

Kayima in Shawn

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Pues a partir de los roleos con Kayima entre su Sato y mi Shawn, han surgido varias ilustraciones~ : 3

Este es mío~


Y estos de Kayima (están más chicas porque no caben más grande en el blog >< click para agrandar!)~

con texturas cutres añadidas por mí UxD

¿Señor cascarrabias? xD

ñañaña >//<

Y esto un photoshopeado que me dijo que tenía puesto de fondo de pantallas XD >w<
 

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