viernes, 27 de enero de 2012

Relatando sobre Shawn

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Shawn es un personaje que cree para introducirme en el foro de rol literario WRP (write rol and play) [que por cierto, ya de paso creo una etiqueta nueva para añadir más cositas sobre mis personajes alli ^3^]. Hace poco empezamos Kayima y yo un roleo con él y su pj Sato. La verdad es que creo que estamos super picadas con el roleo que nos está saliendo x"D. La cosa es que esta mañana, mientras corría a prepararme y coger el bus (pues me había quedado dormida -.-"), no pudo hacer otra cosa mi cerebro que ir recreando parte de la historia de Shawn. Una vez en el bus, cogí mi libreta -que siempre llevo encima para aprovechar estos momentos de inspiración- y me puse a escribirlo. No me gusta desvelar datos de su historia... pues me gustaría que fuera desvelandose poco a poco en el roleo... pero bueno >< necesito publicarlo ya xD. Si eso, a lo mejor lo publico en el foro, más adelante, a modo de flashback : 3

Sin más dilación, aquí os dejo el extracto:

– ¿Qué mierda te crees que estás mirando, bollito?

En los pasillos del ala norte de la prestigiosa Ecole Polytechnique de Paris, n grupo de tres pedantes elegantes chavales se encontraban rodeando a un cuarto contra la pared. Éste era bien ancho e incluso más alto que aquellos tres estudiantes, pero iba medio encorbado y casi parecía que intentaba esconderse tras la pequeña fuente que había a su lado.

– ¿Es que no me entiendes, inglesito?

Nuestro pequeño gran chico tragó saliva. no le gustaban las peleas y veía aquella situación absurda y sin sentido. Además, bajo aquella fachada de pacifismo, realmnente es que le daba miedo cómo podía acabar la situación. Pensó pues, que si seguía callado, como su instinto le decía -o más bien, le gritaba- sólo empeoraría las cosas, por lo que hizo acopio de las fuerzas que pudo encontrar -pues todas habían huído despavoridas- y contestó, con una voz algo carrasposa y titubeante.

– N-no soy inglés, soy Francés. Y sólo me llamo Jones...
– ¿"Joans" no es nombre de chica? – le interrumpió uno de los chavales. Sus compañeros comenzaron a reírse.
–Jones es mi apellido...– le rectificó, recalcando ligeramente la correcta pronunciación de éste.
–¡Ya lo sé, imbécil! Sólo me estaba quedando contigo. ¿Es que piensas que somos idiotas?

Realmente lo pensaba, pero no era algo fuera a reconocer.

–No he dicho eso.– farfulló, casi para sí mismo, agachando la cabeza. 'Esto va de mal en peor...', pensó.

Inconscientemente, intentando eludirse de aquella estresante situación, su vista se fijó en el suelo, pasando de aquella lata aplastada bajo la fuente, a un roñido chicle pegado en la esquina de la pared; a la mierda que sobresalía del zapato de uno de los pandilleros -seguramente acababan de volver de los jardines de fumar-; a las arrugas de su pantalon... hasta parar a fijarse en una mancha que tenía al lado de la bragueta. '¿Eso es orina?', se preguntó, con exacerbado asco.

– ¡Eh! ¿Me estás mirando el paquete? – se echó sobre él, agarrandole del cuello de la camisa. – No, si encima nos ha salido un bollito gay...
 – N-n-no... sólo...– tragó saliva – es que tienes una mancha... y...

El chaval entrecerró los ojos.

– ¿Me estás llamando guarro? – le acusó.

'¿Es que dijera lo que dijera se lo iban a tomar mal?', se lamentó Jones. Intentó excusarse de aquello, pero no conseguía que su lengua sacara las palabras de su boca.
– Espera... ¿qué dices? – un brillo un tanto malévolo brilló en sus ojos. – ¿Que me lo vas a limpiar con la lengua? Oh, Joans, qué amable...

Jones lo miró, con los ojos muy abiertos, y casi pudo sentir como se trabaja su propia lengua.

 ******

– ¿Shawn? – Marlene cerró la puerta tras de sí y se acercó lentamente al último de los aseos, donde se oía alguien vomitando. – ¿Estás bien?
– Qué asco. – farfulló, entre arcadas. – ¡Qué asco! – salió del servició y fue directo al lavabo que tenía en frente. Con prisas, se enjuagó la boca de agua y se lavó las manos.
– ¿Qué te ha pasado ahora? – le preguntó, con un tono suave y preocupado – ¿O mejor... qué te han hecho ahora? – se corrigió, con cierta rabia.
– No quiero recordarlo – le respondió, reprimiendo una nueva arcada. Puso la cabeza con la boca abierta bajo el dispensador de jabón y se echó una considerable cantidad de éste. Cogió un poco de agua y se empezó a lavar la boca con presteza.
– No deberías dejar que te mangoneen de esa forma...
– Yagh... – se enguajó la boca y escupió una última vez y se lavó las manos de nuevo, hasta la altura de los codos.
– Y tampoco deberías entrar e nel servicio de chicas... – le siguió aconsejando, pero ahora con una media sonrisa y un tono más divertido, intentnado así animarle. – No creo que eso te ayude demasiado.
– Es que es el único sitio medio tranquilo al que podía ir. – apoyó la frente contra el cristal, dándose así un pequeño golpe, y soltó un leve gimoteo, desde la garganta. – Me quiero morir... – murmuró mientras observaba las oscuras ojeras de su cercano reflejo con los ojos entrecerrados.
– Oh, ¡Shawn! No digas locuras.
– Cierto – abrió los ojos y se incorporó, entrando en razón. – ¿Quién cuidaría de mi madre entonces? – se recordó a si mismo en voz altta, a la vez que se entremetía los dedos en su rubio pelo y se lo intentaba peinar un poco.

Marlene sonrió en un primer momento, al ver que reaccionaba, pero volvió a suspirar cuando explicó aquel único motivo.

Cuando Shawn hubo considerado finalizado su "aseo", se puso bien la camisa, recogio la mochila de uno de los lavabos -ni loco la dejaba en el suelo- y se la echó al hombro.

– ¿Por qué no te apuntas a clases de defensa personal? – volvió a insistir Marlene, cuando ya estaban el pasillo, de acmino al aula de música a paso ligero.
– No creo que tenga tiempo para eso y, además, seguro que no es precisamente lo mío. – hizo una mueca al pensar en cómo podría acabar la cosa.
– No digas tonterías, con lo grande que erres seguro que se te da bien.

Shawn intentó replicar, pero no pudo evitar sonrojarse al oír aquel cumplido, por lo que tan sólo desvió la mirada hacia la pared.

– En cuanto al tiempo... – siguió rebatiendo Marlene.

– No lo tengo y podría perder la beca. – le interrumpió él. Shawn no solía hacer eos, pero la beca era algo demeasiado importante para él y era capaz de anteponerlo a cualquier cosa.
–... todo es cuestión de organizarse. – continuó ella, ignorándole. – Es lo que tú siempre dices. – se encogió de hombros y abrió los brazos, como si dijera algo obvio e irrefutable.

Shawn la observó, con una muerca divertida.

– Vale, tal vez me lo piense. – miró entonces el reloj, dandose cuenta de todo el tiempo que había perdido con aquello. – Perfecto, voy 32 minutos tarde a la lección de piano.
– Tranquilo, seguro que el señor Genelno se te quejará demasiado. Eres su ojito derecho.– remató, con un guiño de ojos.

El chaval se quedó unos segundos en silencio, mirándola. Quería decirle un "como tú para mí", o algo del estilo. Pero, para variar, parecía ser que su lengua aún no había regresado a su sitio, por lo que tan sólo consiguió barbotear un torpe:

– Eso espero...
 

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