miércoles, 15 de agosto de 2012

{Frases de pjs} Domando leones - [Shawn Jones ~ WRP]

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Releyendo fragmentos de escenas que me han emocionado en los roleos de Shawn en el WRP, no he podido evitar querer compartir aquí esas frases que han consigo llegar y domar a mi pequeño león cascarrabias.

Allá vamos con la primera tanda~
Comienzo a partir del primero roleo con Andry porque no tengo tan fresco las 142 páginas de roleos anteriores xDD
Algunas escenas no son realmente relevantes, pero me hicieron gracia, así que las incluyo ^^
Pondré de título los personajes que intervienen en el roleo al que pertenece el fragmento.

[Aviso: ¡absteneos de leer si no queréis spoilers! xD]

~> Shawn, Sole & Andryala (Galeth):


~> Shawn & Andryala (Galeth):

Tras unos segundos en silencio, el martillo-rompehielos-marca-Jones se activó:
– No estés tan rígida, bibiche, no voy a desvirgarte –bromeó, secamente pero con cierta picardía–; al menos no sexualmente hablando, claro –enarcó una media sonrisa burlona.

~> Shawn & Andryala (Galeth):

Te quejaste porque te ofrezcí mi ayuda. Quizá estuvo mal por mi parte prejuzgarte, pero ahora eres tú el que está prejuzgándome diciendo que he tenido muchos amigos a lo largo de mi vida, ¿Qué coño sabrás tú? su voz se entrecortó un poco, pero hablarle así a un hombre, sincera y firmemente era algo que nunca había experimentado y que, cuando lo había intentado no había recibido más que un moratón en forma de mano en su mejilla durante unos días–.  No es justo que exijas algo que no eres capaz de dar terminó.

~>Shawn, Carla & Andryala (Galeth):

Carla caviló unos segundos y le miró con abatimiento.
Shawn le devolvió una mirada furiosa y sus uñas se clavaron en la piel del sillón.

~>Shawn, Adrián & Sato (Kayima):

Le agarró del cuello, apretando los dedos sobre su mandíbula, y le alzó el rostro, con intención de estamparle la cabeza en la misma mesa -o cubo, trapezoide o la mierda que fuera-. Entonces, debajo de aquella capa de ron con cola que corría por toda su cara, reconoció aquellos ojos ligeramente rasgados y aquellos piercings que decoraban su rostro.

Arqueó una ceja y ladeó sutilmente la cabeza, sin saber ahora si partirle la cara o comérsela.

 ~>Shawn & Hanhn (Ayako):

La figura acompañada por una botella de té, de contenido casero, y una sudadera gris desgastada y manchada por pinturas de diversos colores sacó de ésta inusual prenda un lápiz y tras llegar a la página deseada apuntó en una esquina diversas palabras “sangre”, “ojos profundos”, “carácter”; Y haciendo caso omiso a aquella pregunta se dispuso a retratar al joven. Analizó sus rasgos tomando especial interés en sus ojos, pómulos y labios y sonrió levemente tras la visión de éstos últimos.
 ~>Shawn & Andryala (Galeth):

–susurró, con la mirada perdida tras la ventana y el flequillo empapado sobre a su frente–


Apoyó las manos en el lavabo y se enfrentó al espejo.
Estampó su puño en el cristal. Las fracturas se abrieron paso por todo el espejo, separando su cara en cien piezas rotas, impregnadas de su propia sangre. Y aun así, entre las grietas de su reflejo, aquellos ojos del diablo seguían devolviéndole la mirada. Una mirada tan sólo perturbada por la cólera que recorría sus venas.
¿Cuántas personas habían contemplado sus ojos? Aquellos ojos. Primero con gracia y deseo, luego con el terror que se le tiene a una parca.




– No intento poseer a ningún objeto, no lo eres. No quiero controlarte ni decidir por ti, porque entonces no me gustaría la persona con la que estoy, sería una mera marioneta. Yo soy un hombre libre…y he sido esclavo de mi acto –decía refiriéndose al beso, cuando despacio, se paró al lado de un local, se inclinó hacia Shawn y en uno de sus lados dijo Y espero que ningún mamón pueda cambiarte nunca…terminó diciéndole pausado, sincero–. No seas cabezón…Espera que voy a pillar las medicinas en un pis pas.

martes, 1 de mayo de 2012

Algo de Yin-Yang

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No importaba el esfuerzo que le pusiéramos nosotros a alejarnos, el destino se empeñaba en que, a pesar del incomprensible odio que sentíamos el uno por el otro, estubieramos siempre juntos. Si nos encerraran en una habitación dejándonos a solas peleariamos hasta acabar ambos destrozados en el suelo. Londres sería en este caso nuestra habitación cerrada.

¿Que probavilidades había de que dos seres se encontraran en una ciudad tan grande como esta? Siendo nosotros, era imposible impedirlo; una atracción inexplicable y una obsesión por destruirnos mutuamente hizo que cruzaramos hace ya mucho tiempo la linea que separaba el infinito cariño y amor que había entre nosotros por una ira y un odio que, ya nisiquiera recuerdo de dónde venía.

Me ordenaron encontrar un antiguo objeto robado, asi que volé a Londres, donde se encontraba dicho objeto, con el un pasaporte falso en el que aparecía mi nuevo nombre; Alexandra, bailarina profesional de ballet.

No habian pasado más de tres días cuando lo encontré por primera vez... Tenía un cuerpo distinto...había crecido desde esa última vez que nos vimos, de alguna forma era diferente, pero su mirada de desprecio hacia a mi no había cambiado. Esos ojos claros eran tan crueles conmigo como yo lo era con ellos.

A veces había momentos en los que creía rozar de nuevo la linea, pero no pasaban apenas un par de minutos cuando volvía a caer en el odio....

Podríamos habernos quedado allí, uno frente al otro en las aceras opuestas de la calle, mirándonos fijamente con amargura durante horas...ya lo habíamos hecho otras veces, pero la chica inglesa que iba colgada de su brazo tiró de él reclamando atención. Aprobeché el momento para darme la vuelta y marcharme al hotel.

domingo, 15 de abril de 2012

Yang - Fragmentos

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Típico: se te va la luz/internet/coso y entonces haces actividades que no sueles hacer.

En mi caso, me petó el pc :( me salió un pantallazo azul y adiós ^^" Mientras se reiniciaba y tal, pues decidí ponerme a dibujar. Entonces empecé a echar de menos el poder pintar en una libreta con un buen papel que no se arrugara tan fácilmente :/ y recordé que tenía una que aún no había gastado (? realmente no lo sé, aún no la he encontrado -.-" ¿Dónde andará?) Entonces me puse a buscarla. ¿Y qué hallé? La libreta no, desde luego -.-" Encontré un pequeño bloc de notas en el que había un par de relatos cortos antiguos *o*

Y como hace mil que no subo nada sobre este personaje, aún siendo uno de los que siempre me han gustado y me siguen gustando (¡incluso he roleado con él con Momo! 0u0).

En fin, para empezar, una cita de Yang:
"Sucios y estúpidos humanos. Si Dios despertara y viera lo que le habéis hecho a sus juguetes..."

Y ahora un fragmento. Aviso que esto lo escribí hace como 5 años y no me he parado a corregir su prosa ni nada, tan sólo las faltas de ortografía >-<", así que está bastante cutre x_D

>> El cuchillo descendió y la sangre salpicó mi rostro y las blancas sábanas de la cama.

- Dios... - me llevé las manos, temblorosas, a la cara.

El acuchillado hombre tosió y salió sangre de su boca.

- Al final lo has hecho -dijo, con cierta dificultad.

-Oh, Dios... mío...

El hombre se incorporó lentamente y la miró, con esos ojos de color miel. Un hilo de sangre salía de la comisura de su boca y descendía hasta su perfecta y recta barbilla.

- Sin embargo, un simple cuchillo... -continuó mientras cerraba su mano sobre éste-, no va a conseguir matarme -y lentamente fue sacando el arma de su pecho. La sangre brotó con fuerza y, poco a poco, su flujo fue disminuyendo hasta que, cuando la hoja quedó totalmente fuera, paró-. Pero puedes intentarlo con la pistola que hay en mi mesita de noche.

Tragué saliva y retrocedí. Miré rápidamente a la mesita y luego a él. Éste sacó las piernas de la cama y se sentó sobre ella. Me abalancé entonces sobre la mesita y abrí el cajón. Cogí la pistola como si en ella se me fuera la vida. Me volví de nuevo hacia él, alzando el arma y sintiendo el corazón en la garganta, para descubrir que el hombre se encontraba justo detrás de mí , de pie, mucho más cerca de lo que esperaba.

- ¿Por qué quieres matarme? -preguntó.

No pude responder, mi boca estaba seca. Mis manos temblaban.

- Ha sido ella, ¿verdad? -insistió-. Ha sido ella la que te lo ha mandado.

Miré al suelo, pero no bajé el arma.

- T-te rege-regeneras -murmuré, en un hilo de voz.

- Si quieres llamarlo así... -respondió con desgana, dando un paso hacia mí.

- ¡No te acerques! -grité, cerrando los ojos.

Y no pude evitar apretar el gatillo.

domingo, 11 de marzo de 2012

- Wanda // Desmond -

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Nombre y apellidos: Desmond Dodds. A veces prefiere el nombre de Wanda.
Edad: 23 años.
Cumpleaños: sábado 23 abril de 1988.
Ocupación: actualmente, camarero.
Nacionalidad: Canadiense.
Estado civil: soltero.
Aspecto general: su tez es pálida, ya que apenas sale de su cuarto. Sus ojos son de color grisáceo y su cabello –normalmente cortado en una media melena- es de color rubio cobrizo. De estatura media (unos 1’77m) y constitución delgada (aunque con buenos hombros), siendo su forma física de lo más normal. Tiene un piercing en el tabique nasal y varios agujeros en la oreja que tan sólo Desmond suele usar.
Desmond suele vestir de forma informal y despreocupada, normalmente con vaqueros algo desgastados y camisetas de una talla mayor a la suya.
Wanda, por su parte, no tiene ningún estilo definido pero, cuando puede, intenta vestir con ropas que se ajusten y remarquen su cintura. Normalmente se maquilla y a veces usa pelucas de cabello largo que la hagan parecer otra persona.
•Fotografía:

• Personalidad: Desmond es infantil, retraído, asocial, automarginado y a veces algo obsesivo y otras demasiado despreocupado. Wanda es algo más madura en muchos aspectos, pero también tiende a ser irracional cuando su “deber” está presente. Wanda es tímida, al igual que Des, pero intenta cambiar esto y encontrar su lugar. Es por ello que siempre está intentando probar cosas nuevas y le gusta tener un estilo más llamativo, dándose más de dura.
• Orientación sexual: Desmond es heterosexual. Wanda dice ser extraterrestre y que no se preocupa de ese tipo de cosas con humanos.
• Le gusta:
A Des le encanta leer novelas de sci-fi y comics de superhéroes, así como viciarse a videojuegos. Su atención suele residir en pasarse días y días leyendo, jugando o viendo la tele, mientras come lo primero que pilla –generalmente nachos y pizza.
A Wanda, por el contrario, le gustan más las historias que tengan una pizca de romanticismo. Le encanta cocinar para otros, le gusta tomarse su tiempo en la cocina, aprendiendo a cocinar todo tipo de platos. En concreto, le pierden las trufas de chocolate. No le gusta, sin embargo, perder mucho el tiempo cocinando para si misma, aunque intenta siempre tener una dieta equilibrada, así como hacer ejercicio para mantenerse en forma. Porque realmente, lo que más motiva a Wanda, es su rol de “heroína”.
• No le gusta:
Des odia las pelis e historias malas o mal aprovechadas –como él diría-, no le gusta estar rodeado de gente –aún más si son desconocidos- ni en espacios demasiado abiertos y no soporta el sabor a coco. No le gusta su vida, ni si quiera él mismo, ni nada que le rodea, salvo las historias en las que embebe.
A Wanda, sin embargo, le preocupan más otros problemas: no soporta que la gente sufra cuando hay fácil solución. Otra cosa que no le gusta es su cuerpo de hombre en el que “le ha tocado” vivir, por lo que siempre que puede se traviste. A Wanda tampoco le gusta el tener que tratar con personas, pero por motivos diferentes: le gusta socializar pero teme que descubran lo que ella es realmente y que la traten mal.
• Quién lo maneja: H.Randt
• Otros: debido a la situación familiar -en la que sus padres se encuentran divorciados y ya cada uno con una familia nuevamente montada- Des posee cierta “independencia” desde edad temprana. Es por ello que desde pequeño Desmond tiende a recluirse de los problemas en sus comics, libros, videojuegos… hasta llegar a un punto en el que estas historias le trastornan. De esta forma, Desmond cree tener un alienígena en su cabeza que se hace llamar Wanda (como la protagonista de una de tantas novelas de ficción que ha leído). Wanda supone ser una chica con un extraño sentido del deber y la justicia -y poco amor propio. Así, tiene una tendencia a disfrazarse y salir a la calle para “hacer el bien” –que es como ella llama a intentar ayudar a alguien y acabar con un ojo morado y algún que otro hueso roto.

Bebe Shawn (& Kaori)

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Para ducharme siempre me gusta ponerme música que tengo desde hace eones en disco y así vario un poco de la misma música que escucho siempre cuando estoy en el pc. Hace poco me dio por poner Bebe -cuyo disco conseguí de regalo a través de El círculo de lectores- y el caso es que, salvando cuatro canciones, ¡¡todas las del disco de "Telarañas" me recuerdan a Shawn!!

Aquí van:
  • Tu silencio: sería del principio de la novela: tras el "accidente", la pérdida de Sarrah y su relación con Nicho.
  • Siempre me quedará: al principio pensé que reflejaba la pérdida de Sarrah, pero la segunda vez que lo escuché no pude evitar imaginarme todo lo contrario, el final de la historia, cuando Shawn se da cuenta de la "ironía de su vida".
  • El golpe: bien podría ser Nicho hablándole.
  • Cuidándote: al principio pensé en Sarrah, pero definitivamente describiría su relación con Nicho.
  • Tu silencio: difícil de clasificar, creo que un poco en general su vida (?).
  • Razones: a la vuelta del hospital, una vez paralítico.


Un cover de un chaval: http://www.youtube.com/watch?v=i-s-dXPFv6E

Qué pena que las cante una mujer xD bueno, salvo la de Nich, que sí le pega esa voz ^^"

~*·*~

Y para finalizar una que me ha recordado totalmente a Kaori cuando, tras la muerte de Nathaniel, decide huir de la familia y vivir libremente y a su manera: Ella:

miércoles, 29 de febrero de 2012

Renacer [Shawn Jones]

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Al final me he decidido a intentar escribir la historia de Shawn en una novela corta :3 Tras mucho meditar y hablar con mi editor (o sea, mi padre xD *u*~<3) he decidido que ésta empezará cuando Shawn despierta en el hospital y todo se irá contando a partir de ese momento.

He aquí un primer fragmento-boceto de la obra:





La luz blanca iluminó todo dolor anegando cada célula de su ser, empapándolas de la más pura agonía. Fútiles y suaves sombras fueron apareciendo, lentamente, en aquella nada. Todo daba vueltas, pero no era como antes. Ya no había un centro. No existía aquel vórtice. Ahora, tan sólo quedaba aquella blanca y pura agonía. Vacía.

La humedad le caló el rostro y un sabor a metal inundó su boca. El mundo a su alrededor se movió hacia él avivándose en formas y en colores, aunque todo seguía siendo blanco.

– ¿Señor Jones? –una voz estalló en su cabeza, como un martillazo.

‘¿Quién…?’, pero antes de que terminara de preguntarse a quién llamaba aquella voz, un recuerdo cruzó su cabeza. Fugaz. No era la primera vez que se encontraba en aquella situación. Eso, de alguna forma, le tranquilizó.

Una nueva luz le quemó, aguijoneó su cerebro atravesándolo.

– Los reflejos están bien. Sédale, que no sufra… aún. 
– Sí, señor –acató otra voz, casi angelical.

Y el mundo se detuvo de nuevo.

*******

Y allí estuvo, flotando en la vacuidadde la nada. Hasta que, en algún momento inconcreto, la presión arremetió contra su pecho, haciéndole despertar.Un grito rasgó su garganta y el aire.

Miró a su alrededor, con rapidez. Las blancas paredes de la habitación se inclinaron hacia él y el techo amenazó con aplastarle.

Intentó levantarse de aquel lecho pero, al hacerlo, un fuerte dolor le recorrió la espina dorsal.

El silencio de la habitación quedaba roto por el sonido que venía del otro lado de aquellas paredes. Parecía que había una jauría de perros, ladrando y aullando, corriendo de un lado hacía otro.

Ignoró el dolor que invadía su cuerpo y, agarrándose de la baranda de la cama, saltó de ésta. Su cuerpo cayó al suelo con un golpe sordo, como si se tratara de un saco de piedras. Apoyó sus manos y levantó la cabeza del pavimento, el cual parecía inclinarse hacia el vacío.

El sonido de fuera se hizo más intenso y pudo oír cómo alguien entraba en la habitación.

– ¡Señor Jones! –rugió la enfermera y corrió hacia él, como un galgo argénteo.

Intentó ponerse de pie, pero tan sólo consiguió erguir su tronco sobre sus brazos. Bajó la vista, buscando sus piernas, y comprobó con horror que no reconocía como suyo aquello que colgaba, inerte, de su cuerpo.

La enfermera intentó echarse sobre él, a lo que reaccionó sacudiéndosela de encima con fuerza, terminando ambos en el suelo. Entonces entraron más galgos, ladrando escandalosamente, y se le abalanzaron. ¡Intentaban morderle! Se defendió a puñetazo limpio, revolviéndose en el suelo. Gancho y jab, jab, ¡jab! Pero eran muchos y él estaba demasiado aturdido aún. Demasiada presión. Y aquellos sabuesos plateados arremetieron contra él, reduciéndolo. Casi pudo sentir cómo las fauces de uno de ellos se cerraban alrededor de su cuello.

Su cuerpo se estremeció una última vez y quedó laxo, tendido sobre el suelo.

*******


Las horas transcurrían de forma extraña en aquella habitación. Podría jurar, incluso, que a veces descubría a las agujas del reloj corriendo en sentido contrario. Aunque había recobrado la conciencia -y de hecho, desde entonces le costaba conciliar el sueño-, ésta estaba sumida en la confusión y los delirios que le causaban el dolor y la abstinencia. Parecía más un fantasma, un zombie, tan sólo calmado por la medicación que allí le daban, casi a la fuerza.

Y ya no sólo esto: aquel vacío, aquella quietud, lo estaba matando. Su vista se perdía en las esquinas de la habitación y su mente soñaba con tirarse por aquella ventana. Y lo hubiera intentado si no fuera porque le habían atado las muñecas a la cama; aunque dudosamente lo hubiera conseguido, de todas formas.

– Buenos días, señor Jones –le saludó el doctor. Había notado su entrada en la habitación, como una sombra, hacía varios minutos, pero no vio necesidad de dejar de mirar la tele apagada.

Al poco, entró una enfermera trayendo las medicinas y curas. El paciente giró la cabeza hacia ella o, al menos, lo que el collarín le permitió. Era asfixiante.

– Quítamelo –le exigió. 
– Es para que no se haga daño. 
– Me aprieta, me ahoga –insistió, con un hilo de voz.

La enfermera cruzó una mirada con el doctor y, ante el asentimiento de éste, se acercó al paciente. Se inclinó sobre él y le pasó las manos sobre el cuello, desabrochándole el collarín. Éste, por su parte, dirigió automáticamente la vista hacia su escote.

– Mucho mejor –suspiró, una vez liberado de aquella opresión. 

La enfermera se apartó rápidamente de él, aunque, en principio, en aquel estado de sedación y estando atado no podría hacerle gran cosa. 

– ¿Recuerdas qué ocurrió, Jones? –preguntó el doctor, mirándole fijamente.

Supuso que esperaba una respuesta, aunque lo último que le apetecía era entablar una conversación con alguien. Frunció el ceño, intentando hacer memoria, pero tan sólo consiguió que una punzada de dolor le recorriera las sienes.

– No jodas… –resopló. 
– ¿Hasta dónde sientes?

Agachó la cabeza y miró hacia los pies de la cama. Si no fuera porque lo estaba viendo, aquellos bultos sobresaliendo entre las sábanas, hubiera jurado que allí no había nada. El dolor de la cintura era terrible, pero tras ella… tan sólo había vacío. Un inquietante hueco en sí mismo.

– Me duele la cadera. 
– Entiendo. Es lógico, te la has fracturado. Te operamos, pero la caída del otro día no ha ayudado –hizo una pausa–. Te estamos suministrando una serie de calmantes para que puedas pasar estas primeras semanas. Una vez estabilizado su estado, le presentaré a su psiquiatra.

No contestó a aquello. ¿Acaso tenía algo que decir? Tan sólo quería que todo esto terminara, que su vida en sí misma terminara. Casi prefería que no le dieran la medicación, que agonizara hasta caer inconsciente por el dolor, que sus heridas se infectaran y las bacterias devoraran su cuerpo, lentamente.

jueves, 23 de febrero de 2012

Segunda escena [Shawn Jones]

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Quiero ir mostrando el pasado de Shawn a base de pequeñas escenas. Estoy pensando en incluirlas en el roleo en un orden desordenado, según se vaya haciendo referencia a ellas. Sin embargo, por aquí las pondré en orden. Así pues, éste pequeño relato continuaría a este otro:
Este me ha salido super soso y poca cosa, pero quería retratar un poco de la vida diaria de Shawn en su casa y me ha salido tal que así:






Dejó la chaqueta en el recibidor y entró en un cuarto que había a la derecha, nada más pasar dentro.

–¡Ya estoy en casa!  –gritó suavemente, avisando de su llegada.

En aquella habitación había un armario y varias estanterías con objetos varios. Con calma, cogió ropa limpia y se dirigió al baño. Tras una ducha rápida, se vistió con ropa limpia y cómoda, para estar por casa, y dejó la ropa de la universidad y la mochila en el cuartillo. No iba a meter aquellas cosas de fuera que habían rodado tanto en la casa.

Salió de aquel cuartillo y cruzó el pequeño pasillo, pasando así al salón. Instantáneamente, miró hacia la derecha, hacia el sofá.

– Hola, mamá –le saludó en inglés, con cariño, a la vez que se acercaba a ella le daba un beso en la frente.
– Buenas, cariño –sonrió débilmente, pero con ternura–. ¿Qué tal tu día?
– Bien, bien –mintió, no quería preocuparla con tonterías–. ¿Y tú qué tal?
– Aburrida. No echan nada interesante en la tele... que yo entienda –rió con suavidad, pero este gesto terminó convirtiéndose en una pequeña tos.

Shawn posó su mano sobre el marco de la puerta y, antes de pasar a la cocina, le contestó, con una sonrisa:

– Tranquila, hoy traigo una nueva peli en V.O.S. –le guiñó el ojo y entró a la cocina.

Caminó hacia la encimera mientras se iba remangando el sueter. Se volvió a lavar las manos hasta la altura de los codos y se dispuso a preparar la comida seria algo sencilla: ensalada y pasta con nata y calamares. Sacó una olla, la lavó y la llenó de agua. Dejó esta ésta al fuego y, mientras hervía, se puso con la ensalada. Conforme iba cogiendo cada instrumento, lavaba éste antes de usarlo. No se fiaba de la suciedad que hubieran podido captar al estar guardados, aunque fuera poco tiempo. Cortó la ensalada y le echó un aliño suave -poca sal y un toque de vinagre balsámico-.  Paró para poner a cocer las pastas y terminó de aliñar la ensalada.

Aún le quedaba tiempo de coción así que, mientras tatno, fue preparando la mesa. Con una bayeta húmeda recién sacada del cajón limpió el cristal de la mesa del salón.

– Pardon –se disculpó en francés, por inercia, al colocarse por un momento tapando el tele.
– Qué lindo te queda ese acento afrancesado –le piropeó ella, con una pícara sonrisa–. Seguro que ligas mucho en la École.
– Mamá...–le respondió, bajando la cabeza para ocultar su espontáneo sonrojado.
– ¿Me tocarás luego o tienes mucho que estudiar hoy? –le sugirió a la vez que miró fugazmente al piano que había en un rincón del salón.
– Cuando terminemos la peli tendré que subir a estudiar –respondió, con una mueca–. Tengo que ponerme bien las pilas.
– Pero, pero... si casi acabas de empezar el curso –hizo un mohín.
– Bueno, tal vez... una cortita... –rodó los ojos y suspiró, algo divertido. ¿Cómo iba a decirle que no si ponía esa carita?

Terminó de preparar las pastas y sirvió la comida en la mesa. Fue un momento al cuartillo para coger de la mochila el dvd que traía de la biblioteca y lo metió en el lector que tenían sobre el televisor.

– ¿Cual es? –preguntó con curiosidad la madre. Cogió un panecillo, le arrancó la punta y le dio un pellizco a lo de dentro. Le encantaba la parte blanca del pan, tan tierna y dulce.
Una mente maravillosa, típica película de superación, ya sabes –explicó, mientras lo preparaba todo.
– Entonces seguro que me gusta –sonrió ampliamente, mirando a su hijo con cierto sentimiento.

Shawn le devolvió la sonrisa. Le encantaba compartir aquellos momentos con ella: la tranquilidad de ver un film juntos, meterse en la historias -siempre una diferente, de todo tipo de tramas- y luego charlar y criticar la experiencia.

Una vez puesta la película, Shawn se sentó en un sillón junto al sofá y cogió sus cubiertos:

– ¡Que aproveche! –y tomó el primer bocado.

martes, 21 de febrero de 2012

Con los pies en el aire [Kaori]

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Para variar, se me ocurrió este relato en esos minutos de delirios que tengo mientras no soy más que una sonámbula y me arreglo para ir a la facultad xD Aunque hasta hoy no he podido pararme a escribirlo :I y la verdad  es que ha quedado peor de lo que quería/pensaba u.u". Supongo que cuando pueda lo releeré otra vez y lo mejoraré :3 por ahora, lo dejo así, que tengo que ponerme a estudiar ya DX

Es un pequeño relato de Kaori (aunque en él la llaman Sareen, uno de sus tantos "motes") y, sin más, os dejo con él:

Su cuerpo se balanceó suavemente. Unas correas le apretaban el pecho y tiraban de sus hombros. Observó sus pies, colgando en el aire.

Y ahora… ¿qué es lo que quieres que haga? –intentó que su voz sonara lo más suave y sensual posible, pero no podía evitar estar algo incómoda con aquello.
Baila para mí, Sareen.
¿Colgada aquí? –arqueó una ceja, pero al ver su asentimiento, suspiró para sí: ‘Veamos qué puedo hacer’.
Pongamos un poco de música –murmuró el perturbado. Se sentó en la silla que había frente a ella, la que momentos antes había usado para colgarla allí, y sacó el violín de su estuche–. El sonido rasgado de unas cuerdas, es una bonita metáfora.

Sareen sonrió, complaciente. Se inclinó hacia atrás y estiró las piernas hacia delante. Estiró un brazo para alcanzar una cadena que colgaba a su lado. Y así, balanceándose en el aire y jugando con las cuerdas, fue meciéndose al compás de la música, tanto como aquellas cadenas y correas le permitían. Su desnudo cuerpo quedaba proyectado en sombras en el suelo,  como una tétrica marioneta ahogada por sus propias cuerdas bajo la lasciva mirada de su titiritero.

Entonces el timbre sonó y aquella macabra escena llegó a su fin.

Se balanceó con fuerza hasta poder, ayudándose de agarrarse de las cadenas, alzarse hasta alcanzar con los pies la cuerda que tenía enganchada al arnés. Se llevó las manos a los enganches y los desató lo más rápido que pudo. Pronto notó sus pies ceder bajo su peso y tuvo que parar la caída con las manos. Rodó, hecha una pelota por el suelo, y luego se levantó con gracia. Estiró su mano, con la palma abierta hacia arriba.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Shawn Jones

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Copypasta de la ficha del WRP, ya la iré completando poco a poco~



Nombre y apellidos: Shawn Jones (Shawn se pronuncia /Shaon/, parecido a "John", y Jones se pronuncia /YOuNS/).
Edad: 24 años
Cumpleaños: 17/07/1988
Ocupación: actualmente desocupado.
Nacionalidad: francés
Estado civil: soltero.

Aspecto general: de estatura alta (1'87cm) y complexión ancha (97kg). Su pelo es rubio natural, pero a veces se lo tiñe de negro azulado. Sus ojos son del color aguamarina, pequeños y ligeramente alargados. Suele llevar una ligera barba incipiente. Su forma de vestir puede variar de un día para otro: desde camisas con chaquetas hasta un estilo gótico, pasando por ropa cómoda y casual. Tiene un piercing en la lengua.
Debido a su parálisis, va en silla de ruedas.
Aunque por ello, su movilidad y ejercicios están muy limitados, él intenta mantenerse, en lo posible, en forma y no dejarse demasiado.
Fotografía:



Personalidad: debido a su lesión en el lóbulo frontal, su actitud es muy desinhibida, pudiendo resultar borde y agresivo. Sin embargo, él realmente es una persona generosa y empática. Aunque tras el accidente se volvió una persona más social y menos tímida, él siempre ha sido alguien solitario, retraído en sí mismo y muy desconfiado. Además, decir que es algo hipocondríaco.
Orientación sexual: ni él mismo lo sabe muy bien.
Le gusta: las pelis de terror y gore, la carne, la comida japonesa, los juegos mentales... Se distrae tocando la guitarra y releyendo sus novelas favoritas. Le agrada la gente transparente y que no invadan su intimidad. Le encantaría poder correr bajo la lluvia.
No le gusta: no soporta a los abusones, aunque hace tiempo que dejó de temerles. No le gustan las verduras ni el pescado (salvo si es crudo).
Quién lo maneja: H.Randt.
Otros: como mencioné antes, es paralítico.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Deimo en el olvido - ¡Recopilando textos!

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Hablando con Kayima salió el tema de la asfixia autoerótica (no preguntéis cómo ni por qué XD fue algo random). Esto me recordó el pasado de Deimo e hizo que me diera cuenta de que ¡¡se me habían olvidado los detalles de este!! Tanto es así que no recuerdo bien cómo llegó a salir de Matrix... tengo un vago recuerdo de que acabó hospitalizado porque se pegó un tiro en la cabeza al cual sobrevivió o_O pero realmente no lo recuerdo. ¡Es de lo más frustante! Pues tenía un pasado muy currado para que encajaran todas las piezas de la historia y ahora todo ha caído en el olvido T___T. No debería dejar que este tipo de cosas me pasaran. Debería aprovechar esos momentos de inspiración creacionista para escribir tooooodo lo que pudiera sobre ese personaje. Así nunca caerían en el olvido.

Es por ello que, con la esperanza de encontrar algún fragmento escrito de su pasado, me puse a rebuscar entre las pilas de libretas y libretas de dibujos y anotaciones de historias. No he dado con lo que buscaba u.u aunque intentaré insistir más, pero he encontrado dos fragmentos que creo que merecen estar aquí.

*******
Para empezar, una conversación imaginaria entre la Psicóloga-sin-nombre y Demio

- Quizás éste sea mi momento de morir.
- ¿De verdad quieres morir?
- Algún día tendré que hacerlo. ¿Por qué no hoy? Yo ya debería estar muerto, al fin y al cabo.
- Si mueres no podrás enseñarme tu nave, ni presentarme a tu tripulación.
- No digas sandeces. No soy capitán: ni tengo nave ni tripulación.
- ¿Vas a dejarme sola?
- Nunca tuviste mi compañía.
- Hubo un tiempo en el que sí.
- Sólo fue un tonto sueño del que no podía salir... Como éste.
- Pues entonces despierta. Abre los ojos y no los cierres.

Ni papa de a cuento de qué venía esta conversación -.-" Creo que era para una escena en la que, dentro de Matrix, Deimo es prácticamente reducido a balazos y, aún así, sobrevive.
Pero, sinceramente, tengo la impresión de acabar de inventarme eso D:


*******
A continuación, una reflexión de Deimo dedicada a esa tal Psicóloga-sin-nombre

Siento un vacío que no me deja dormir. Se que debo continuar, debo seguir buscando. Pero sé que no se va a llenar. No hasta que no te encuentre, hasta que no vea en ti esa luz que te hará salir de esta irrealidad, que es tu sueño, que es nuestro sueño.
Por ahora, debo seguir, andando entre esta multitud de muertos. No siendo más que una mera sombra del miedo. De ese miedo que se siente ante la oscuridad de no saber, de no ver, de no poder pensar otra cosa que la que te dan.
Sólo me alienta saber que esto no no durará más de lo que el pasado duró. Esto va a terminar.
Cuando estemos preparados, iré a por ti. No voy a dejar que te pudras aquí.
No aquí.

Venía acompañado de un dibujo muy molongo (xD), de su aspecto en Matrix:


Sí, lo que hay al margen es una maraña de doodles. Es que esto lo hice en una libreta que me llevaba siempre a clase y... en fin, ya se sabe xD

viernes, 3 de febrero de 2012

Kayima in Shawn

2comentarios
Pues a partir de los roleos con Kayima entre su Sato y mi Shawn, han surgido varias ilustraciones~ : 3

Este es mío~


Y estos de Kayima (están más chicas porque no caben más grande en el blog >< click para agrandar!)~

con texturas cutres añadidas por mí UxD

¿Señor cascarrabias? xD

ñañaña >//<

Y esto un photoshopeado que me dijo que tenía puesto de fondo de pantallas XD >w<

viernes, 27 de enero de 2012

Relatando sobre Shawn

1 comentarios
Shawn es un personaje que cree para introducirme en el foro de rol literario WRP (write rol and play) [que por cierto, ya de paso creo una etiqueta nueva para añadir más cositas sobre mis personajes alli ^3^]. Hace poco empezamos Kayima y yo un roleo con él y su pj Sato. La verdad es que creo que estamos super picadas con el roleo que nos está saliendo x"D. La cosa es que esta mañana, mientras corría a prepararme y coger el bus (pues me había quedado dormida -.-"), no pudo hacer otra cosa mi cerebro que ir recreando parte de la historia de Shawn. Una vez en el bus, cogí mi libreta -que siempre llevo encima para aprovechar estos momentos de inspiración- y me puse a escribirlo. No me gusta desvelar datos de su historia... pues me gustaría que fuera desvelandose poco a poco en el roleo... pero bueno >< necesito publicarlo ya xD. Si eso, a lo mejor lo publico en el foro, más adelante, a modo de flashback : 3

Sin más dilación, aquí os dejo el extracto:

– ¿Qué mierda te crees que estás mirando, bollito?

En los pasillos del ala norte de la prestigiosa Ecole Polytechnique de Paris, n grupo de tres pedantes elegantes chavales se encontraban rodeando a un cuarto contra la pared. Éste era bien ancho e incluso más alto que aquellos tres estudiantes, pero iba medio encorbado y casi parecía que intentaba esconderse tras la pequeña fuente que había a su lado.

– ¿Es que no me entiendes, inglesito?

Nuestro pequeño gran chico tragó saliva. no le gustaban las peleas y veía aquella situación absurda y sin sentido. Además, bajo aquella fachada de pacifismo, realmnente es que le daba miedo cómo podía acabar la situación. Pensó pues, que si seguía callado, como su instinto le decía -o más bien, le gritaba- sólo empeoraría las cosas, por lo que hizo acopio de las fuerzas que pudo encontrar -pues todas habían huído despavoridas- y contestó, con una voz algo carrasposa y titubeante.

– N-no soy inglés, soy Francés. Y sólo me llamo Jones...
– ¿"Joans" no es nombre de chica? – le interrumpió uno de los chavales. Sus compañeros comenzaron a reírse.
–Jones es mi apellido...– le rectificó, recalcando ligeramente la correcta pronunciación de éste.
–¡Ya lo sé, imbécil! Sólo me estaba quedando contigo. ¿Es que piensas que somos idiotas?

Realmente lo pensaba, pero no era algo fuera a reconocer.

–No he dicho eso.– farfulló, casi para sí mismo, agachando la cabeza. 'Esto va de mal en peor...', pensó.

Inconscientemente, intentando eludirse de aquella estresante situación, su vista se fijó en el suelo, pasando de aquella lata aplastada bajo la fuente, a un roñido chicle pegado en la esquina de la pared; a la mierda que sobresalía del zapato de uno de los pandilleros -seguramente acababan de volver de los jardines de fumar-; a las arrugas de su pantalon... hasta parar a fijarse en una mancha que tenía al lado de la bragueta. '¿Eso es orina?', se preguntó, con exacerbado asco.

– ¡Eh! ¿Me estás mirando el paquete? – se echó sobre él, agarrandole del cuello de la camisa. – No, si encima nos ha salido un bollito gay...
 – N-n-no... sólo...– tragó saliva – es que tienes una mancha... y...

El chaval entrecerró los ojos.

– ¿Me estás llamando guarro? – le acusó.

'¿Es que dijera lo que dijera se lo iban a tomar mal?', se lamentó Jones. Intentó excusarse de aquello, pero no conseguía que su lengua sacara las palabras de su boca.
– Espera... ¿qué dices? – un brillo un tanto malévolo brilló en sus ojos. – ¿Que me lo vas a limpiar con la lengua? Oh, Joans, qué amable...

Jones lo miró, con los ojos muy abiertos, y casi pudo sentir como se trabaja su propia lengua.

 ******

– ¿Shawn? – Marlene cerró la puerta tras de sí y se acercó lentamente al último de los aseos, donde se oía alguien vomitando. – ¿Estás bien?
– Qué asco. – farfulló, entre arcadas. – ¡Qué asco! – salió del servició y fue directo al lavabo que tenía en frente. Con prisas, se enjuagó la boca de agua y se lavó las manos.
– ¿Qué te ha pasado ahora? – le preguntó, con un tono suave y preocupado – ¿O mejor... qué te han hecho ahora? – se corrigió, con cierta rabia.
– No quiero recordarlo – le respondió, reprimiendo una nueva arcada. Puso la cabeza con la boca abierta bajo el dispensador de jabón y se echó una considerable cantidad de éste. Cogió un poco de agua y se empezó a lavar la boca con presteza.
– No deberías dejar que te mangoneen de esa forma...
– Yagh... – se enguajó la boca y escupió una última vez y se lavó las manos de nuevo, hasta la altura de los codos.
– Y tampoco deberías entrar e nel servicio de chicas... – le siguió aconsejando, pero ahora con una media sonrisa y un tono más divertido, intentnado así animarle. – No creo que eso te ayude demasiado.
– Es que es el único sitio medio tranquilo al que podía ir. – apoyó la frente contra el cristal, dándose así un pequeño golpe, y soltó un leve gimoteo, desde la garganta. – Me quiero morir... – murmuró mientras observaba las oscuras ojeras de su cercano reflejo con los ojos entrecerrados.
– Oh, ¡Shawn! No digas locuras.
– Cierto – abrió los ojos y se incorporó, entrando en razón. – ¿Quién cuidaría de mi madre entonces? – se recordó a si mismo en voz altta, a la vez que se entremetía los dedos en su rubio pelo y se lo intentaba peinar un poco.

Marlene sonrió en un primer momento, al ver que reaccionaba, pero volvió a suspirar cuando explicó aquel único motivo.

Cuando Shawn hubo considerado finalizado su "aseo", se puso bien la camisa, recogio la mochila de uno de los lavabos -ni loco la dejaba en el suelo- y se la echó al hombro.

– ¿Por qué no te apuntas a clases de defensa personal? – volvió a insistir Marlene, cuando ya estaban el pasillo, de acmino al aula de música a paso ligero.
– No creo que tenga tiempo para eso y, además, seguro que no es precisamente lo mío. – hizo una mueca al pensar en cómo podría acabar la cosa.
– No digas tonterías, con lo grande que erres seguro que se te da bien.

Shawn intentó replicar, pero no pudo evitar sonrojarse al oír aquel cumplido, por lo que tan sólo desvió la mirada hacia la pared.

– En cuanto al tiempo... – siguió rebatiendo Marlene.

– No lo tengo y podría perder la beca. – le interrumpió él. Shawn no solía hacer eos, pero la beca era algo demeasiado importante para él y era capaz de anteponerlo a cualquier cosa.
–... todo es cuestión de organizarse. – continuó ella, ignorándole. – Es lo que tú siempre dices. – se encogió de hombros y abrió los brazos, como si dijera algo obvio e irrefutable.

Shawn la observó, con una muerca divertida.

– Vale, tal vez me lo piense. – miró entonces el reloj, dandose cuenta de todo el tiempo que había perdido con aquello. – Perfecto, voy 32 minutos tarde a la lección de piano.
– Tranquilo, seguro que el señor Genelno se te quejará demasiado. Eres su ojito derecho.– remató, con un guiño de ojos.

El chaval se quedó unos segundos en silencio, mirándola. Quería decirle un "como tú para mí", o algo del estilo. Pero, para variar, parecía ser que su lengua aún no había regresado a su sitio, por lo que tan sólo consiguió barbotear un torpe:

– Eso espero...
 

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